Cuánto cuesta un configurador de producto en 3D
Actualizada el 20 de septiembre de 2026
Un configurador de producto en 3D se puede comprar o alquilar, y esa es la primera decisión, no el precio. En alquiler arranca en 99 € al mes y el plan con herramientas de producción está en 499, más una implantación que nadie publica. En desarrollo propio se mueve entre 9.000 y 24.000 euros de una vez, y el software queda a nombre de quien lo paga. Esta guía pone las dos cuentas al lado con las tarifas publicadas en septiembre de 2026.
Lo que publica cada uno, con nombre
No existe una estadística de este mercado, así que lo único honesto es citar a quien publica su tarifa. En alquiler, la referencia es i3D, de la finlandesa IHME-3D: 99 € al mes el plan básico, 299 el de ventas y 499 el de fabricación, que es el que trae las herramientas de producción. Su propia página de preguntas frecuentes advierte de que los tres planes superiores llevan además un coste de implantación que depende del número de productos y de su complejidad, y que no publican.
En España, el estudio valenciano Grup3D publica tres packs de 1.800, 4.500 y 7.800 euros. Conviene leer bien lo que son: su propia página los titula precios orientativos de renders, animaciones y configuradores, y el de 7.800 es un pack de tour 360 grados con configurador e integración, es decir, producción audiovisual con una herramienta dentro. No es la tarifa de un configurador con despiece.
Y por licencia de software, Ingeniería SAMAT cifra en 13.000 euros las dos licencias de DriveWorks que hacen falta para generar entregables de fabricación, más 3.000 euros al año de mantenimiento, y advierte de que a eso hay que sumarle SolidWorks, otros 6.600. En esa cuenta no está el trabajo de implantarlo, que ellos mismos dicen que no facturan por horas.
En el suelo del mercado hay módulos de tienda: un configurador por pasos para PrestaShop cuesta 149,99 euros más 100 al año de soporte. Sirve para elegir entre opciones cerradas y sirve para marcar el contraste: no hay 3D, ni reglas de compatibilidad, ni despiece.
Comprar o alquilar: la cuenta a cinco años
La cuota de 499 euros al mes son 5.988 al año. En cinco años, 29.940 euros solo de licencia, sin contar la implantación ni los complementos de integración o de red de distribuidores, que se facturan aparte. Un desarrollo propio de 18.000 euros se iguala con ese alquiler a los tres años; uno de 24.000, a los cuatro.
A partir de ahí la diferencia deja de ser el dinero. En alquiler, el trabajo de modelar los perfiles y codificar las reglas lo paga el fabricante y vive dentro de la plataforma del proveedor: el día que se deja de pagar, la herramienta se apaga y ese trabajo no se recupera. En desarrollo propio, el código y las cuentas quedan a nombre del cliente y la herramienta sigue funcionando.
Lo que sí tiene el alquiler y hay que reconocer: mantenimiento incluido, mejoras continuas y no depender de un solo proveedor pequeño. Quien compara las dos opciones tiene que poner eso en la balanza, no solo el importe.
Lo que de verdad mueve el precio, y no es el 3D
El modelo tridimensional es la parte visible y casi nunca la cara. Si el fabricante tiene las secciones de sus perfiles en CAD —DXF o STEP—, la geometría se genera por barrido y el trabajo es rápido. Si solo existen en PDF y en croquis acotados, hay que levantar cada perfil desde el plano, y ese es un escalón entero de presupuesto.
Lo caro es el dato. Las reglas de qué combina con qué, las cotas admisibles de cada familia, y sobre todo el despiece: qué referencias lleva montada cada configuración. En la mayoría de catálogos esa relación no está escrita en ninguna parte, vive en los PDF y en la cabeza de la gente del taller, y extraerla y normalizarla es trabajo previo que hay que contar.
Y después está el precio. Un configurador que enseña el producto pero no da importe es la mitad de la herramienta. Para dar el importe hace falta una fuente de tarifa, normalmente el ERP, y si cada cliente tiene su propia tarifa aparecen los accesos, los perfiles y los descuentos: eso solo ya es medio proyecto.
En carpintería de aluminio y vidrio ese dato tiene nombres y apellidos. Hay dos descuentos distintos y cada uno acaba en un sitio: del hueco de obra a la carpintería se descuentan el premarco y la holgura de montaje, y esa medida sale a la tronzadora; del galce de la hoja al paño se descuentan la toma de vidrio y las holguras perimetrales, y esa sale al templador. Quien mide a diario no los confunde nunca, y un configurador que los mezcle se cae en la primera oferta.
Encima manda una restricción sobre todas las demás: el vidrio templado no admite mecanizado después del horno. No se corta, no se taladra y no se rebaja, así que los taladros de pinza, las escotaduras y el cajeado de la cerradura quedan definidos antes de pedirlo. Y el herraje tampoco admite cualquier hoja: el sistema Plegable de Cortizo, por poner uno publicado, se vende con 120 kg por hoja y 1.200 × 3.000 mm. El límite no es un ancho suelto, es la combinación de peso y dimensión que aguanta ese herraje.
Los descuentos cota a cota no son un secreto de taller: el sistemista los publica en su manual de fabricación, y trabajar con holguras propias en vez de las suyas deja el ensayo del sistema sin cobertura. Lo que no existe es una tabla que pueda leer un programa. Pasar el manual, los ábacos del herraje y los mecanizados a esa tabla es el trabajo que no es el 3D, y es el que decide el plazo.
El acabado mueve el precio y el plazo tanto como el perfil. Hay tarifas publicadas donde el salto entre un RAL de carta y un foliado imitación madera pasa de decenas de puntos porcentuales sobre el mismo producto. Y lo que alarga la entrega no es un RAL especial, que se laca igual con otra pintura: es el anodizado, que sale a una planta con carga mínima y no se retoca si viene rayado, y el foliado, que se laca primero y después pasa por el horno de sublimación. El bicolor obliga además a dos pasadas por el lacador. Cada acabado tiene su sello y no son intercambiables: Qualicoat el lacado, Qualanod el anodizado y Qualideco los decorativos tipo madera.
Lo que sale al taller no es la lista de material: es la orden de fabricación. La hoja de corte optimizada sobre la barra comercial que sirva el sistemista, el pedido al templador con la composición, el canto y la plantilla acotada de taladros y escotaduras, el herraje por referencia de proveedor, y las juntas, los junquillos con su corte, las escuadras y los calzos de acristalamiento con su posición. La optimización tampoco es una cuenta rápida: va por obra y no por unidad, no admite mezclar acabados en la misma barra, descuenta el espesor del disco de la tronzadora y empieza por el almacén de retales antes de tocar barra nueva.
Qué no entra por 9.000 euros
Decirlo importa, porque una cifra baja al lado de otra alta se lee como "hace menos" si nadie explica la diferencia. Por 9.000 euros entra una familia de producto con sus reglas, el motor de precio con la tarifa del cliente, el presupuesto en PDF con su marca y la lista de material exportable. Es una herramienta que ya sustituye la hoja de cálculo.
No entra el modelo tridimensional navegable, que empieza en el escalón de 18.000. No entra el despiece cotado por capítulos de taller con sus mermas, ni el escandallo con margen por familia, ni la salida del plano en DXF, ni la integración con el ERP: eso es el escalón de 24.000. Y no entran las familias adicionales: el coste crece por sistema, no por pantalla, porque cada familia tiene su propia cadena de medidas.
Un fabricante que pide "3D, medidas de corte y presupuesto" está describiendo el escalón de arriba, no el de entrada. Conviene que lo sepa antes de comparar, y no después.
Cuándo no compensa
Si el catálogo son opciones cerradas y pocas —tres acabados y dos tamaños—, un configurador a medida es un gasto desproporcionado: eso lo resuelve un módulo de tienda de ciento y pico euros.
Si el producto cambia de definición cada pocos meses y nadie dentro va a mantener las reglas, la herramienta envejece mal y acaba dando medidas viejas, que es peor que no tener herramienta. Antes de empezar hay que decidir quién actualiza y con qué panel.
Y si lo que se busca es enseñar el producto bonito para vender más, sin despiece ni precio, entonces esto es producción audiovisual y hay estudios que lo hacen mejor y más barato.
Alquilar o comprar un configurador con herramientas de producción (tarifas publicadas en septiembre de 2026, sin IVA)
| Opción | Precio de tarifa | A 3 años | A 5 años |
|---|---|---|---|
| i3D plan Manufacture (alquiler) | 499 €/mes + implantación no publicada | 17.964 € + | 29.940 € + |
| i3D plan Sales (alquiler) | 299 €/mes + implantación no publicada | 10.764 € + | 17.940 € + |
| Licencias DriveWorks (SAMAT) | 13.000 € + 3.000 €/año | 22.000 € + | 28.000 € + |
| Desarrollo propio, configurador 3D | 18.000 € una vez | 18.000 € | 18.000 € |
| Desarrollo propio, completo con DXF y ERP | 24.000 € una vez | 24.000 € | 24.000 € |
| Módulo de tienda (PrestaShop) | 149,99 € + 100 €/año | 349,99 € | 549,99 € |
Preguntas frecuentes
¿Por qué hay tanta diferencia entre 1.800 y 24.000 euros?
Porque no son lo mismo. Los packs que arrancan en 1.800 euros son producción audiovisual —renders, animaciones, tours— y el estudio que los publica los presenta como orientativos. Un configurador con despiece es otra cosa: aplica las reglas de fabricación del cliente, devuelve la lista de material y la medida de corte, y se conecta a su tarifa. La diferencia no está en la calidad de la imagen, está en si la herramienta sabe fabricar o solo enseñar.
¿Hace falta tener los perfiles en CAD?
No hace falta, pero cambia el precio. Con las secciones en DXF o STEP la geometría se genera por barrido y el trabajo es rápido. Sin ellas hay que levantar cada perfil desde el plano acotado, y eso es un escalón más de presupuesto. Es la primera pregunta que conviene contestar antes de pedir una cifra.
¿Y si mi ERP no puede dar precios hacia fuera?
Entonces la primera versión da configuración, medidas de corte y lista de material, y el importe queda para una segunda fase. Es una herramienta útil igual: el cliente configura y el pedido entra con el despiece hecho. Lo que no se puede es prometer un presupuesto automático sin saber de dónde sale la tarifa.
¿Quién mantiene las reglas cuando cambia una cota?
Se decide al principio y tiene precio. Un panel para que lo lleve la oficina técnica del fabricante cuesta más de entrada y le deja independiente después. Las reglas escritas dentro del código salen más baratas y le atan al proveedor. Ninguna de las dos es mala: lo malo es no decidirlo y descubrirlo un año después.
¿No existe ya software para esto?
Sí. En carpintería hay software del sector implantado —LogiKal, de Orgadata, y Klaes— y casi todos los sistemistas dan el suyo con las series ya cargadas: Cortizo CLOUD, SchüCal de Schüco, ReynaPro de Reynaers, TechDesign de Technal. El de Cortizo va incluido para sus instaladores, con 80 € al año de mantenimiento. Eso resuelve la oficina técnica y el taller, y si es eso lo que falta, sale mucho más barato que cualquier desarrollo a medida. Klaes vende además un módulo de tienda pública donde el cliente final configura y ve el importe, y en España ya hay configuradores públicos con precio montados sobre series de sistemista. Un desarrollo propio se justifica cuando el producto no es una ventana de catálogo: cuando la geometría, las reglas y el despiece son del fabricante y no de una serie cargada.
¿Sirve para puertas de cristal con perfilería de aluminio?
Sí. Lo que decide el plazo no es la puerta, es el dato. Si las secciones del sistemista están en DXF o STEP, la geometría se extruye desde la sección y eso es rápido. Lo que lleva tiempo es pasar a tabla lo que hoy vive en el manual de fabricación y en los ábacos del herraje: los descuentos cota a cota, el peso y la relación de ancho y alto que admite cada sistema, y los mecanizados que hay que dejar definidos antes de templar. Conviene contestar eso antes de hablar de precio. Y conviene saber que media gama de este oficio es templado sin marco —pinza, muelle de suelo y taladros—, donde no hay galce que descontar y las reglas son otras.
¿Cuánto se tarda?
La mayoría de los trabajos se entregan entre cuatro y seis semanas, dependiendo del proyecto, y el plazo se cierra por escrito con el alcance antes de empezar. Lo que más lo alarga no es programar: es esperar a que llegue el dato del catálogo, sobre todo el despiece, que casi nunca está escrito en una tabla. Y esa espera no la controlamos nosotros, así que va aparte del plazo de desarrollo y se dice desde el principio.
De dónde salen los datos
Cada cifra, plazo y porcentaje de esta guía está comprobado en su fuente. Si encuentras algo que ya no está vigente, dínoslo y lo corregimos.
- i3D (IHME-3D) · planes y coste de implantación
- Grup3D · precios orientativos de renders y configuradores
- Ingeniería SAMAT · cuánto cuesta un configurador
- Innovadeluxe · módulo configurador para PrestaShop
- Cortizo · sistema Plegable: 120 kg por hoja y 1.200 × 3.000 mm
- Construpedia · galce, la ranura donde se aloja el vidrio
- LogiKal, de Orgadata · software para fabricantes de carpintería
- Klaes · software de carpintería, con módulo de tienda pública
- Cortizo · su software, incluido para el instalador con 80 €/año
Si quieres el paso siguiente
Configurador de producto con despiece y plano
El comercial cierra la medida y el taller recibe el despiece ya calculado.
Desde 9.000 € + IVA · proyecto habitual 13.000 – 18.000 € + IVA · ver la tarifa completa
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